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Las focas

Los placeres y los días

FRANCISCO UMBRAL
Publicado en el Periódico El Mundo España el 21 de abril de 2004

El Gobierno del civilizadísimo Canadá, que lidera Paul Martin, ha autorizado una gran caza de focas por libre. Se supone que 12.000 cazadores acaben con 350.000 focas. La excusa es que las focas, que tanto abundan por aquel mapa de nieve, son una amenaza para los bacalaos. La cosa es muy discutida. Los medios asesinos empleados en esta razia son algo más que violentos. El hombre siempre está matando cosas en alguna parte del mundo, compatriotas o focas.

El ecologismo es la religión más compartida hoy por la juventud de todo Occidente. Y el ecologismo incluye los derechos de los animales, que se debaten ya en los medios cultos como los derechos del rentista o el labrador. El patriotismo de los bichos es el verdadero patriotismo de las mocedades actuales, lo que quiere decir que los jóvenes nos han vuelto la espalda a los maduros, con nuestros acuerdos tripartitos, y han caído en la cuenta roussoniana de que la pureza del mundo está bañándose entre los árboles o conviviendo con los animales de cualquier especie. Las focas son unas criaturas de indudable pacifismo y de grácil libertad.En Canadá se practica la caza de la foca, más o menos rentable, con la misma asiduidad que en Inglaterra la caza del zorro y en España la lidia del toro. Todas estas tareas suelen dejarlas los respectivos gobiernos en manos de la iniciativa privada, con lo que el Estado ahorra un pastón y los cazadores se llevan su presa adonde tenga más mercado.

A la foca no se la mata de un tiro porque eso dejaría un agujero en su piel ingenua, piel que pasará de ser su abrigo natural a ser el abrigo de una señora que va a la ópera y llega tarde.Ya he dicho que la disculpa para matar focas es el bacalao, su víctima. Pero la realidad está en el mercado de focas y de pieles que es una de las riquezas del riquísimo Canadá. Por muy arriba del mapa que vivan, los canadienses no son salvajes. Son hombres de negocios que salen los fines de semana a golpear focas con un palo, pues el crimen se ha convertido en negocio como en casi todo el mundo que llamamos civilizado. Asqueadas de los partidos políticos, las juventudes del primer mundo se han apuntado al partido de las focas, al partido de los zorros, al partido de los peces, a cualquier partido sin carné. Barcelona acaba de proclamarse capital antitaurina. Los catalanes han hecho realidad su antitaurinismo latente. Barcelona sustituyó hace muchos años los toros por la ópera. Cuando llegas a Barcelona y quieres ver gente conocida te metes en el Liceo porque en los toros sólo vas a ver gente aflamencada que se finge andaluza para ocultar que es andaluza de verdad.

No he salido nunca con una señora de abrigo de foca, pero pienso que sería como salir con un lapón, por el olor mayormente. En Madrid no hay focas porque la nieve la quita Gallardón. En lugar de focas tenemos putas, pero tampoco queda ecologista matar a las putas a bastonazos, que no molestan a nadie en la Casa de Campo y hacen muy zarzuelero en Montera. Las únicas focas de Madrid están en el zoológico, donde también debieran guarecerse las señoritas putas de la persecución cívica y puritana del alcalde.Recuerdo que Tierno Galván, por el contrario, les ponía una medalla en el pecho izquierdo. Eran unas focas tipo Susana Estrada.

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