Fauna Silvestre

"Fauna Silvestre" son dos términos que se refieren a los animales que normalmente no están domesticados (criados por el hombre). Ellos son un recurso vivo que muere y es reemplazado por otro de su especie sin necesidad de ninguna intervención del hombre.

Colombia está ubicado dentro de los países más biodiversos del planeta ya que cuenta con el 21% de especies de aves, el 17% de anfibios, el 8% de peces de agua dulce, el 8% de reptiles, el 16% de mariposas diurnas, así como también el 10% de mamíferos. Entrando en detalle con algunos de estos grupos de animales, tenemos que:

En lo que se refiere a las aves se estima que el país cuenta con un poco más de 1762 especies pero debido a algunos factores como caza, destrucción de hábitats y contaminación ambiental, éstas se han ido reduciendo con el pasar de los tiempos, incluso en un estudio de El Instituto Humboldt se encontró que 83 especies de aves están amenazadas y casi destinadas a la extinción. Por su parte, los mamíferos son en dicho país más o menos 454 especies, los reptiles se clasifican en 506 especies reconocidas, las tortugas se clasifican en 33 especies (6 marinas y 27 terrestres y de agua dulce), aunque la mala noticia es que 18 se encuentran en riesgo de desaparición. Algunos de los animales que más han sufrido son los cocodrilos pues tres de sus seis especies han estado en peligro de desaparecer. Los réptiles en casi todo su conjunto se ven afectados y han soportado las consecuencias directas de actos humanos, como lo son el tráfico ilegal y la destrucción de sus ecosistemas.

Colombia no es el único país rico en especies de flora y fauna y, lamentablemente, tampoco es el único que sufre el flagelo del tráfico ilegal de especies. Algunos animales son las constantes víctimas de éste negocio inescrupuloso que está arrasando consigo la vida de muchas especies. Es oportuno mencionar entonces que entendemos por Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre la cacería, captura y extracción de animales del medio silvestre donde viven, con el fin último de comercializarnos. Este es un negocio que nació hace varios años y está catalogado como el tercer mayor comercio ilegal del mundo, después del tráfico de drogas y de armas. Muchos países en un esfuerzo por contrarrestar ésta situación han prohibido el ingreso y supresión de especies exóticas a su territorio y otros han legalizado el comercio pero regido por normas y reglas que regulen la ética del buen trato y el bienestar de los animales. Esto no ha impedido que sean sacados de sus hábitats y se vean envueltos en este flagelo bien sea la exportación o importación. Las estadísticas indican que principalmente en los países desarrollados la demanda es alta y el negocio es rentable. Se conoce que en su mayoría los animales son vendidos para tenerlos en casa como mascotas o para explotarlos en negocios de entretenimiento.

Según información de CODEFF “África, Asia, América Central y del Sur, son grandes proveedores y debido a su rica biodiversidad y pobreza, para muchos resulta una fuente de ingresos, el comercio ilegal de animales silvestres involucra captura, compra y venta al interior de un país. El dinero que se mueve es mucho menor y, generalmente, el número de individuos comercializados también. Un guacamayo en Brasil cuesta entre 8 y 10 dólares, pero una vez en Chile, su precio puede llegar por sobre los $2.000.000, al igual que el de tucanes, loros y otras especies”.

Entrando en detalle tenemos que entre los animales más comercializados están los primates, aves acuáticas, rapaces, colibríes, tucanes, serpientes, iguanas, tortugas, lagartos, salamandras y algunos invertebrados como las arañas. Es también común encontrar que se comercializan cueros, pieles, marfil, almizcle, carne y piel de avestruz, plumas y aves embalsamadas, caparazones y carne de tortugas y pieles de serpientes. Y uno de los datos más escalofriantes y tristes es que solo 1 de cada 10 animales traficados, sobrevive o llega a su destino.

En un país como Colombia la gran mayoría de animales reportados en el mercado negro son guacamayas, loros, halcones, gavilanes y águilas, algunas de éstas en vía de extinción. Los primates también son comúnmente comercializados para el mercado de mascotas y también son utilizados en investigaciones biomédicas; A su vez los felinos tienen su demanda en la industria de las pieles y para exhibiciones privadas o públicas como lo son los circos. Los cerdos de monte también son capturados para la posterior comercialización de su carne y su piel. Igual acontece con los borugos (o guaguas), las dantas, las babillas y el caimán negro. Las iguanas, las boas y las tortugas se han visto muy afectadas tanto por la captura de ejemplares vivos como la de sus huevos.

En 2005 los decomisos en Colombia fueron reportados por las autoridades de la siguiente manera: (según la página http://www.dinero.com): “19.000 tortugas hicoteas, 217 micos, 42 cacatúas, 202 guacamayas, 12 osos hormigueros, 43 osos perezosos, 133.000 peces y 10 babillas, entre otros animales, que iban a ser vendidos en plazas de mercado o que eran transportados a centros urbanos para su posterior comercialización hacia el exterior. El valor de estas especies incautadas en 2005 supera en el mercado negro los $16.000 millones, pero solo representa un pequeño porcentaje de lo que realmente se trafica. Entretanto, en el Centro de Recepción y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Dama, en Bogotá, hay 830 animales que han sido decomisados o entregados voluntariamente. Entre ellos hay guacamayas, azulejos, pavos de monte, carracos, micos, tortugas, búhos, ardillas, un zorro, águilas, decenas de tarántulas, loros y borugos”. Se tienen reportes en los cuales consta que los departamentos más afectados por la caza indiscriminada son Cesar, Atlántico, Magdalena, Sucre y Antioquia. Cabe anotar que El Amazonas por su gran diversidad es el ganador en lo que a afectados se trata.

Otra estadística dada por el DAMA en lo que a tráfico ilegal respecta en nuestro país, la tenemos en el siguiente cuadro donde nos ilustran el número de animales ingresados a CRRFS Centro de Recepción y Rehabilitación de Fauna Silvestre, con los  individuos recibidos desde 1996 hasta 2001 (Cuadro 1) y los géneros de ingreso más numeroso (Cuadro 2).

Cuadro 1. Cantidad de individuos ingresados al Centro de Recepción de Fauna Silvestre del DAMA
Año
Número de Individuos
1996
672
1997
854
1998
766
1999
384
2000
2289
2001
4569
Fuente: DAMA,2002


Cuadro 2. Géneros de ingreso más numeroso en el CRRFS
Géneros
Nombre Común
Cantidad de individuos
Trachemys
Tortuga Icotea
1465
Pleuroderma
Rana mugidora
792
Brotogeris
Perico
678
Amazona
Lora
673
Dendrobates
Rana venenosa
664
Chelus
Tortuga mata mata
639
Geochelone
Tortuga Morrocoy
513
Sicalis
Canario
454
Porphiryo
Tingua
424
Forpus
Cascabelito
407
 Fuente: Dama, 2002

Se estima que por cada animal vivo que llega a una plaza de mercado en Estados Unidos, diez fueron tomados en estado silvestre.


PAISES PARAÍSO DEL TRÁFICO ILEGAL

El CITES es un acuerdo internacional del cual más o menos 175 países hacen parte y cuyo fin primordial es la conservación a nivel mundial de miles de especies de fauna y flora, mediante la regulación de su comercio. La puesta en práctica del CITES es responsabilidad directa de los países firmantes, quienes deben mandar periódicamente a la Secretaría CITES con sede en Ginebra, Suiza, la relación de importaciones y exportaciones de especímenes incluidos en éste acuerdo, para los cuales se exigen unos certificados especiales. El Convenio de Washington incluye un texto legal por el que se deben regir los países firmantes y una serie de apéndices donde se encuentran las especies reguladas por el Convenio:

Apéndice I: Incluye todas las especies en peligro de extinción que están o pueden verse afectadas por el comercio y que deben tener una regulación especialmente estricta con el fin de no poner en mayor peligro su supervivencia (primates, cetáceos, panda gigante, elefantes, guacamayos, rapaces, cocodrilos...). El comercio con estas especies está prohibido, salvo excepcionales circunstancias.

Apéndice II: Recoge a las especies que, si bien en la actualidad no se encuentran en peligro de extinción, podrían llegar a esta situación a menos que se regule estrictamente su comercio. También incluye otras especies no afectadas por el comercio pero son similares, con el fin de promover un control más eficaz (todos los primates, focas, 300 especies de reptiles, algunas ranas, todos los psitaciformes, mariposas, corales, catus, orquídeas).

Apéndice III: Incluye especies sometidas a reglamentación dentro de la jurisdicción de un país y cuya explotación no se puede prevenir o limitar sin la cooperación de otros países.

En estudio realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y TRAFFIC, organización dependiente de la anterior que se encarga del seguimiento del comercio internacional de especies, se pone de manifiesto la importancia de la Unión Europea (UE) en el contexto de este comercio. Datos del período 1988-1991 indican que la UE es el primer importador mundial de pieles de reptil, importando casi 4 millones de pieles; el segundo gran importador de primates, después de Estados Unidos, con 46.000 ejemplares; el primer importador mundial de loros, cacatúas y similares, contabilizando casi 1 millón de ejemplares (el 39% del comercio mundial); el primer importador de boas y pitones vivas; el segundo mayor importador mundial de félidos vivos y el primer importador y exportador de especies de plantas.

Se ha ratificado constantemente que España es uno de los países paraíso para el tráfico y comercio ilegal de animales. Este país en 1986 se adhirió el CITES pero a pesar de esto, sigue siendo utilizado principalmente como canal de transporte de animales protegidos hacia otro países como Europa y Estados Unidos. Los registros indican que por España pasa el 30% del comercio ilegal y solo se logra detectar el 50% de esta totalidad. Todo este auge se ve reflejado desde las década de los sesenta, época en la cual gorilas, tortugas, chimpancés, caimanes, cocodrilos, anfibios, iguanas, pitones, arañas, boas, leones, guacamayos, empezaron a sustituir perros, gatos y canarios como animal de compañía. Se calcula que en las viviendas españolas viven cerca de 60.000 reptiles y más de 100.000 aves exóticas. Según documento publicado por David Hammerstein en su pagina ecologista “La fuerte demanda y la ausencia de sanciones, los elevados precios de venta y la permisividad de las fronteras españolas han facilitado este comercio ilegal. Para comercializar o poseer un ejemplar de una especie amenazada incluida en el Convenio CITES es necesario un certificado CITES que acredite que ese individuo proviene de cría en cautividad. Pero la falsificación es sencilla y las multas son insignificantes.”

LEGISLACIÓN

En Colombia la explotación de fauna silvestre con fines comerciales ha tenido desde hace varios siglos un evidente impacto en las poblaciones naturales, especialmente sobre aquellas que involucran la industria de la moda, tanto es así que ésta ha llevado a varias casi al borde de la extinción en varios países. El dato que se tiene es de 119 especies colombianas amenazadas según los registros consignados en el Libro Rojo de la IUCN (International Union for Conservation of Nature) en el año 1996.

Una vez implementadas las normas reguladoras del negocio ilegal se han dispuesto una serie de análisis estadísticos para estudiar y hacer seguimiento a los decomisos de fauna silvestre, que constituyen una de las medidas de control preventivo o sanciones aplicadas por las autoridades ambientales; De éste modo entre los años 1992 – 1998 se realizó un estudio coordinado por el Ministerio del Medio Ambiente (Dirección General de Ecosistemas – Grupo de Biodiversidad) que recopiló datos con algunas entidades protectoras y defensoras de animales. Las siguientes son las estadísticas que se obtuvieron de animales incautados, clasificados por especies en esos siete años de estudio:

AVES: 1.880 decomisos (46.11%), correspondientes a un total de 110 unidades de carne y 7.063 especímenes entre ejemplares vivos, ejemplares muertos, ejemplares disecados, partes o productos no procesados, pieles y otros.

MAMIFEROS: 1.125 decomisos (27.59%), correspondientes a un total de 1.210,5 Kg de carne, 1010 unidades no definidas de carne y 2.160 especímenes entre ejemplares vivos, disecados o muertos, manufacturas, partes o productos no procesados, pieles y otros.

REPTILES: 963 decomisos (23.62%), correspondientes a un total de 7.548,6 Kg de carne, 99 frascos conteniendo carne de tortuga, 952 unidades no definidas de carne, 135.778 huevos y 87.471 especímenes entre ejemplares disecados, vivos o muertos, productos no procesados, manufacturas, pieles y otros.

ANFIBIOS: 11 decomiso (0.27%), correspondiente a 589 ejemplares vivos.

GASTROPODOS: 7 decomisos (0.17%), correspondientes a 284 ejemplares vivos.

PECES: 6 decomisos (0.15%), correspondientes a un total de 79 Kg de carne, 451 unidades no definidas de carne y 840 especímenes, entre ejemplares vivos, partes o productos no procesados y otros.

ARACNIDOS: 4 decomisos (0.099%), correspondientes a 24 ejemplares vivos.

CRUSTACEOS: 1 decomiso (0.025%), correspondiente a 36 ejemplares vivos.

ANTOZOOS: 1 decomiso (0.025%), correspondiente a 800 Kg de material coralino muerto.

Se registraron además 79 decomisos en los cuales no se tiene referencia sobre la especie o especies a las que corresponden, incluyendo un total de 50 unidades no definidas de carne, 31 jaulas y 1.908 especímenes entre ejemplares disecados, ejemplares vivos, pieles y otros. Estos decomisos corresponden a un 1.95% del total.

MÉTODOS DE CAPTURA

Los procedimientos para sacar a los animales de sus entornos naturales son crueles y junto con las formas de transporte y acopio, son los principales causantes de muerte de éstas víctimas del comercio ilícito. Entendemos entonces que el proceso comienza cuando unos personajes (generalmente habitantes de la región: campesinos, indígenas, etc.), capturan a los animales. Luego de esto los transportan la mayoría de veces bajo condiciones pésimas y sin suplir la mínima necesidad del individuo, pues no se tienen en cuenta ni siquiera sus necesidades alimenticias y esto en muchos de los casos les causa trastornos físicos y hasta la muerte. EL trauma de la captura y el fatalismo del hacinamiento al que luego los someten hacen que estos animales desarrollen enfermedades y conductas que en su vida natural jamás se manifestarían y como cada especie posee un organismo, unas necesidades y un sistema inmunológico diferente, las enfermedades pueden acabar con un lote antes de ser comercializado. Se conocen casos en los cuales en éste proceso, debido a las condiciones de reducido espacio muchos animales se automutilan, se arrancan las plumas o se arrancan los dedos de las patas. Tanto es así que las estadísticas indican que más o menos el 50% muere antes de ser vendidos o exportados y de este modo se puede visualizar la realidad obvia: Como la mitad de los animales mueren, entonces se requieren grandes cantidades de capturas para que la tasa de animales vivos y disponibles para el comercio sea suficiente de acuerdo a la demanda. Es una cadena de asesinatos e intereses monetarios que finalmente traen como consecuencia el sufrimiento de muchos animales y la degradación de los ecosistemas.

Luego de ser entregados a tiendas de mascotas, ser vendidos en las calles y carreteras o ser exportados, continúa el suplicio pues la mayoría de veces no se venden con instrucciones de dieta o ambientación, tampoco se ofrecen especificaciones sobre comportamientos determinados de cada especie. Es acá donde se suma un problema más pues una vez que las personas llegan a sus casas con las mal llamadas “mascotas” y éstas empiezan bien sea a crecer, hacer escándalos, morder a las personas, dañar los enseres de la casa o un sinfín más de inconvenientes, los dueños comienzan a cansarse y dejan de lado al animal, no lo cuiden más o incluso lo abandonan. Las necesidades básicas de estos animales se ven vulneradas pues, en la mayoría de los casos, ninguna de ellas es suplida de manera satisfactoria: Ni sus necesidades alimenticias, ni sexuales ni mucho menos sociales. Y el desenlace es siempre el mismo: Estos animales mueren mucho antes de cumplir su promedio normal de vida.

¿QUÉ HACER?

La solución a esta problemática sería entonces en primera instancia nunca considerar las especies antes mencionadas como una mascota, un negocio o un recurso explotable. O en segunda instancia, si ya se cometió el error de comprarlos o capturarlos, la solución es entregarlos a las autoridades competentes, cada ciudad cuenta con algún ente que se encarga de recuperar, ubicar y liberar estos animales una vez que son decomisados o entregados voluntariamente.

Por último, no olvidemos que el comercio ilegal:

  • Viola las leyes.

  • Perjudica las poblaciones con competencia desleal.

  • Resta prestigio a las autoridades competentes del país.

  • Explota y discrimina especies vulneradas y amenazadas.

  • Disminuye las posibilidades de dar un trato ético a la naturaleza.

Evitemos ser cómplices y caer en este juego, sabiendo que debemos:

  • Informar a los entes conservacionistas o entidades protectoras de animales datos o pistas de aquellas personas que comercian con fauna silvestre o aquellos hogares a los que han sido llevados estos animales como mascotas. (Nombre del negocio, dirección del local o de la casa, especies a la venta y número de ejemplares, etcétera). Todo esto facilitara realizar las investigaciones y denuncias correspondientes. Luego se procede a hacer un inspección para verificar las actividades ilícitas, seguido esto del decomiso de los animales y penalización de las infracciones.

  • Educar a las personas, rotar la información pues muchas veces la insensibilidad se alimenta con la ignorancia de las normas.

  • Luchar por el incremento de los requisitos legales tanto para compra y tenencia como para la venta de animales exóticos.

  • Presionar con el conocimiento de la ley a las autoridades competentes para que ejerzan un control fuerte y restrictivo a la entrada de animales ilegales a nuestras localidades.

  • Impulsar el desarrollo de legislaciones que brinden presupuestos para los centros de recuperación de Fauna Salvaje.

  • Presionar para que se realice un control de la entrada de animales a zoológicos y circos.

  • Fomentar el desarrollo de programas de conservación de especies salvajes en sus ambientes naturales y no su cría en cautividad.

  • Luchar por incluir en los planes educativos los conceptos de respeto hacia los animales, bien sean salvajes o domésticos.






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